Tratamiento
Pilares Fundamentales del
Tratamiento de la Enfermedad Renal Crónica
1.
Manejo de la causa subyacente y control de factores de progresión.
2.
Modificaciones del estilo de vida: Dieta saludable, con baja ingesta de sal y alimentos procesados, hidratación adecuada, control del peso y actividad física regular, evitar el tabaquismo y medicamentos nefrotóxicos.
3.
Medicamentos que protegen los riñones y etrasan la progresión de la enfermedad renal crónica, así como fármacos para controlar complicaciones asociadas a la enfermedad renal.
Tratamiento de la Enfermedad Renal en Etapa Avanzada
Cuando el deterioro de la función renal es severo, se requiere una terapia de reemplazo renal.
Las opciones principales son:
Diálisis
Procedimiento que ayuda a eliminar los desechos y exceso de líquido de la sangre cuando los riñones no pueden hacerlo. Existen 2 tipos principales: Diálisis peritoneal: Se usa el revestimiento del abdomen para filtrar la sangre
Hemodiálisis
Se usa una máquina externa para filtrar la sangre
Diálisis peritoneal
Se usa el revestimiento del abdomen para filtrar la sangre
Tratamiento conservador
Enfoque centrado en la calidad de vida y el control de los síntomas sin diálisis ni trasplante, lo cual puede ser una opción para algunos pacientes de edad avanzada y/o otros problemas de salud graves.
Trasplante de riñón
Se realiza una cirugía para implantar un riñón sano de un donante para tratar la enfermedad renal crónica terminal.
Hidratación
La hidratación en las enfermedades renales es un aspecto fundamental del manejo clínico, pero debe individualizarse según el tipo y la fase de la enfermedad renal, así como el estado clínico del paciente.
1. En enfermedad renal crónica (ERC)
Objetivo: evitar la deshidratación como la sobrecarga de volumen.
En estadios iniciales (1–3): se puede mantener una ingesta normal de líquidos (1.5–2 L/día aprox.), salvo otras indicaciones.
En estadios avanzados (4–5 o diálisis): se restringen los líquidos si hay oliguria (poca orina) o edema.
2. Consideraciones especiales
En insuficiencia cardíaca, cirrosis o síndrome nefrótico, el manejo de líquidos es más restrictivo.
Bajo consumo de sal
El bajo consumo de sal (sodio) es una de las recomendaciones más importantes en el manejo de las enfermedades renales, porque ayuda a proteger la función del riñón y a controlar complicaciones como la hipertensión o la retención de líquidos.
Por qué reducir la sal en enfermedades renales?
En la enfermedad renal (aguda o crónica), los riñones pierden la capacidad de eliminar el exceso de sodio y agua.
Esto provoca:
Retención de líquidos → edema (hinchazón en pies, piernas o cara).
Aumento de la presión arterial → acelera el daño renal.
Sobrecarga cardíaca → riesgo de insuficiencia cardíaca.
Por eso, reducir el consumo de sal ayuda a:
- Controlar la presión arterial.
- Evitar la hinchazón y la sobrecarga de líquidos.
- Disminuir la progresión del daño renal.
- Mejorar la respuesta al tratamiento antihipertensivo y diurético.
Consejos prácticos para una dieta baja en sal
Evita agregar sal al cocinar o en la mesa.
Lee etiquetas: elige productos con <140 mg de sodio por porción (“bajo en sodio”).
Limita alimentos procesados: embutidos, sopas instantáneas, salsas, comidas rápidas, conservas, encurtidos y snacks salados.
Prefiere alimentos frescos: frutas, verduras, carnes frescas, legumbres.
Usa condimentos naturales: limón, ajo, cebolla, hierbas aromáticas, especias, vinagre o pimienta.
Evita sustitutos de sal con potasio (como “sal light”) si hay enfermedad renal avanzada, ya que el potasio también puede acumularse.
Recomendaciones generales:
Situación Recomendación de sodio
Persona sana < 2,300 mg de sodio/día (≈ 5 g de sal)
Enfermedad renal crónica 1,500–2,000 mg de sodio/día (≈ 3–4 g de sal)
Hipertensión o retención de líquidos < 1,500 mg de sodio/día (≈ 3 g de sal)
💡 1 g de sal = 400 mg de sodio aproximadamente.
En resumen
Objetivo Estrategia
Controlar presión arterial Reducir sodio en la dieta
Disminuir retención de líquidos Evitar exceso de sal y ajustar líquidos
Proteger los riñones Mantener una dieta baja en sodio y equilibrada.
Nutrición
La nutrición en enfermedades renales (del riñón) es muy importante, porque ayuda a proteger los riñones, evitar complicaciones y mantener el cuerpo en equilibrio.
Objetivo general
Reducir el trabajo de los riñones y controlar la cantidad de:
1. Proteínas
Si los riñones están dañados, hay que reducir la proteína, porque produce desechos que los riñones no pueden eliminar bien. Ejemplos: carne, pescado, pollo, huevos, leche, queso. Pero no se eliminan por completo: se eligen proteínas de buena calidad (huevo, pescado, pollo sin piel).
2. Sodio (sal)
El exceso de sal aumenta la presión y hace que los riñones trabajen más. Evitar: embutidos, sopas instantáneas, comidas procesadas, snacks salados. Usar hierbas o limón para dar sabor en lugar de sal.
3. Potasio
Si el riñón no elimina bien el potasio, este se acumula y puede afectar el corazón. Limitar: plátano, aguacate, papa, tomate, naranja, espinaca. Preferir: manzana, uvas, piña, durazno, zanahoria cocida.
4. Fósforo
Si se acumula fósforo, puede debilitar los huesos. Evitar: lácteos en exceso, carnes procesadas, refrescos oscuros, chocolate, nueces. Elegir: arroz, frutas, verduras (con moderación según el médico).
5. Líquidos
Si hay hinchazón o poca orina, se limita el consumo de líquidos. Contar también sopas, gelatinas, y frutas con mucha agua (como sandía o melón).
Actividad física
La actividad física en enfermedades renales es muy beneficiosa, pero debe adaptarse al estado de salud y al funcionamiento del riñón.
Objetivos del ejercicio
Mejorar la circulación y la fuerza muscular.
Controlar la presión arterial y el azúcar en sangre.
Reducir el estrés y mejorar el ánimo.
Mantener un peso saludable.
1. Tipos de ejercicio recomendados
Ejercicio aeróbico (cardiovascular), fortalece el corazón y mejora la resistencia. Por ejemplo, caminar a paso ligero bicicleta estática o normal nadar (si el médico lo permite) bailar suave Recomendado: 30 minutos, 3 a 5 veces por semana, según tolerancia.
Ejercicio de fuerza (muscular)
Mantiene los músculos activos y evita la pérdida de masa muscular. Ejemplos: Levantar pesas ligeras Bandas elásticas Sentadillas suaves o ejercicios con el propio peso 2 veces por semana, con poco peso y muchas repeticiones.
Ejercicio de flexibilidad y equilibrio
Mejora la movilidad y previene caídas. Ejemplos: Estiramientos Yoga o pilates suave Respiración y relajación
2. Precauciones importantes
Consultar siempre al médico o nefrólogo antes de comenzar. Evitar ejercicios muy intensos o con peso excesivo. Detenerse si hay mareo, dolor, falta de aire o palpitaciones. Si el paciente está en diálisis, el ejercicio puede hacerse antes o después del tratamiento (según indicación médica). Mantener buena hidratación controlada, sin exceder el límite de líquidos permitido.
Ejemplo de rutina semanal para enfermedad renal estable:
- Lunes Caminata ligera 30 min
- Martes Estiramientos + pesas livianas 25 min
- Miércoles Descanso activo (paseo, tareas suaves)
- Jueves Bicicleta estática 30 min
- Viernes Yoga o respiración 20 min
- Sábado Caminata suave 30 min
- Domingo Descanso —
Uso responsable de
Medicamentos
El uso responsable de medicamentos en enfermedades renales es fundamental, porque los riñones eliminan muchos fármacos del cuerpo, y si no funcionan bien, los medicamentos pueden acumularse y causar daño.
1. Qué significa “uso responsable”
Usar los medicamentos solo como lo indica el médico, en la dosis correcta, y evitar la automedicación.
Esto ayuda a proteger los riñones y a evitar complicaciones.
2. Medicamentos que pueden dañar el riñón (deben evitarse sin control médico)
Algunos medicamentos y productos pueden afectar la función renal: analgésicos (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco) pueden reducir el flujo de sangre al riñón; antiinflamatorios (aspirina en dosis altas) pueden empeorar la función renal; antibióticos (gentamicina, amikacina, vancomicina) necesitan ajuste de dosis o pueden ser tóxicos; laxantes o antiácidos con magnesio o aluminio (algunos de venta libre) pueden acumularse y causar daño; y suplementos o hierbas “naturales” (productos no controlados) algunos afectan el riñón o interactúan con medicamentos.
3. Medicamentos que suelen usarse con cuidado o ajuste
Medicamentos para la presión arterial, como los IECA o ARA II (ej. enalapril, losartán): protegen el riñón, pero deben controlarse con análisis.
Diuréticos (furosemida, hidroclorotiazida): ayudan a eliminar líquidos, pero pueden alterar el potasio.
Eritropoyetina: se usa para tratar la anemia causada por daño renal.
Quelantes de fósforo: ayudan a controlar el fósforo en sangre.
4. Recomendaciones prácticas
- Tomar los medicamentos a la misma hora cada día.
- No suspender ni cambiar la dosis por cuenta propia.
- Informar al médico todos los medicamentos, vitaminas o remedios naturales que se tomen.
- Realizar controles de función renal (creatinina, BUN, potasio) con regularidad.
- Mantener una buena hidratación, según indique el nefrólogo.
5. Evitar la automedicación
Nunca tomar medicamentos sin receta o recomendación médica, ni repetir tratamientos anteriores, porque algo que fue “seguro” antes puede ser peligroso si la función renal cambió.
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