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Nefrología

Es la especialidad médica que se encarga del estudio, diagnóstico y tratamiento de enfermedades de los riñones.

Funciones principales de los riñones

Filtración y eliminación de desechos

Los riñones filtran la sangre para eliminar productos de desecho metabólico, sustancias extrañas y exceso de líquidos, los cuales se excretan a través de la orina.

Regulan el equilibrio hídrico y electrolítico

Mantienen un equilibrio saludable de agua, sales y minerales esenciales (como sodio, calcio, fósforo y potasio) en la sangre, lo cual es fundamental para el funcionamiento celular normal.

Control de la presión arterial

 Regulan la presión arterial controlando el volumen de líquido en el cuerpo y produciendo la enzima renina, la cual ayuda a aumentar la resistencia de los vasos sanguíneos, aumentando la presión cuando es necesario.

Producción de hormonas

Producen hormonas esenciales, incluyendo la eritropoyetina (que estimula la producción de glóbulos rojos en la médula ósea) y el calcitriol (que es la forma activa de la vitamina D, esencial para la salud de los huesos).

Regulan el equilibrio ácido-base

Ayudan a un nivel de pH adecuado en el cuerpo, regulando el balance entre ácidos y bases en la sangre.

Enfermedad renal crónica

Es la pérdida lenta y progresiva de la función de los riñones a lo largo del tiempo, generalmente durante meses o años. Las causas más comunes son la diabetes y la presión arterial alta, aunque otras condiciones como enfermedades autoinmunes, infecciones crónicas, obstrucción de las vías urinarias o problemas hereditarios también pueden causarla.

En etapas iniciales a menudo es asintomática y el diagnóstico se realiza mediante análisis de rutina. A medida que la función renal empeora, aparece la pérdida de apetito, náuseas, vómitos, fatiga y debilidad, picazón en la piel, así como hinchazón, dificultad para controlar la presión arterial, anemia y dolores óseos.

Es fundamental el diagnóstico temprano para poder retrasar o detener la progresión de la enfermedad, pues en etapas avanzadas, el tratamiento es limitado.

El manejo de la enfermedad renal crónica se enfoca en retrasar su progresión, controlar los síntomas y tratamiento de complicaciones.

Glomerulonefritis

Es la inflamación de los glomérulos, que son las unidades funcionales de los riñones. Esta inflamación puede interferir gravemente con la función renal y, si no se trata, puede provocar daño renal e insuficiencia renal. 

Los síntomas más comunes incluyen sangre en la orina, exceso de proteínas en la orina, hinchazón en cara, manos, piernas o abdomen debido a la retención de líquidos y presión arterial elevada.

Puede estar relacionada con enfermedades autoinmunes, ciertas infecciones, enfermedades renales específicas, trastornos sanguíneos o del sistema linfático, exposición a toxinas y algunos tipos de cáncer.

El tratamiento depende del tipo de glomerulonefritis y puede incluir medicamentos inmunosupresores, fármacos que controlan la presión arterial, reducen la pérdida de proteínas y controlan el edema (hinchazón), así como dieta baja en sal, proteínas y en casos avanzados trasplante renal o diálisis como tratamiento sustitutivo renal.

Cálculos renales

Son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro de los riñones y se forman cuando la orina contiene más sustancias cristalinas de las que los líquidos en la orina pueden diluir.

Los principales factores de riesgo incluyen la deshidratación, dieta rica en sal o proteínas y factores genéticos y metabólicos.

Los cálculos pequeños pueden no causar síntomas; sin embargo, los más grandes pueden causar un dolor intenso en el costado y la espalda, que puede irradiarse a a ingle, dolor al orinar, sangre en la orina, necesidad constante de orinar y/o náuseas y vómitos.

El tratamiento depende del tamaño, tipo y localización del cálculo y comprende los cambios en la dieta y estilo de vida, hidratación abundante, en algunos casos son necesarios, así como procedimientos como la litotripsia o la cirugía endoscópica.

Infección renal (Pielonefritis)

Infección grave del tracto urinario que afecta a uno o ambos riñones.   Los factores de riesgo incluye infecciones urinarias previas no tratadas adecuadamente, obstrucciones en el tracto urinario, reflujo vesicoureteral (la orina fluye hacia atrás, de la vejiga a los riñones),sistema inmunitario debilitado y uso de catéteres urinarios. 

Los síntomas de la pielonefritis incluyen fiebre y escalofríos, dolor abdominal o en la parte baja de la espalda, náuseas y vómitos, dolor o ardor al orinar, orina turbia o con mal olor, a veces con sangre, confusión o desorientación (especialmente en personas mayores). 

La pielonefritis requiere atención médica inmediata. El tratamiento principal son los antibióticos, después de identificar el agente patógeno mediante un cultivo de orina. En casos graves o con complicaciones, puede ser necesaria la hospitalización para administrar antibióticos intravenosos y monitoreo constante.

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(sciencia, descubrimiento, nuevos medicamentos)